Medicina personalizada: logística del futuro

El cuidado de la salud está en los inicios de una transformación que va más allá de la atención al paciente. La medicina personalizada ocasionará cambios en la logística y el transporte de medicamentos, lo que incluirá resolver un nuevo flujo de envíos: del laboratorio al cliente… y viceversa.

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¿Cómo te atiendes por una enfermedad? Lo más seguro es que acudas al médico y él, tras evaluar tu situación, te recete medicina que pueda combatir tu problema. En algunos casos, será necesario que antes del tratamiento te hagas análisis para descartar problemas mayores o para encontrar qué tipo de agente infeccioso te está afectando y sus consecuencias.

Con esto (y más allá de sus características particulares), la logística de medicamentos es muy parecida a la que implica surtir casi cualquier otro producto genérico: los laboratorios producen grandes cantidades de stock, los envían a distribuidoras que las hacen llegar a las farmacias de acuerdo con sus necesidades de ventas. Ahora bien, ¿qué pasa si hablamos de medicamentos únicos, diseñados y preparados para un paciente en específico, enfocados en prevenir y no en remediar?

No es ciencia ficción: de eso se trata la nueva tendencia en atención de la salud: la medicina personalizada. Es un procedimiento que busca identificar las enfermedades que pueden afectar a un individuo basándose en el análisis genético, cruzado con el de las circunstancias ambientales y físicas que lo afectan. Así, se elaboran medicamentos con base en proteínas, generadas por el propio ADN del paciente y que atacan los puntos detectados.

Esto limita el daño que puede ocasionar un tratamiento más genérico: el ejemplo más claro son las terapias para combatir el cáncer. La quimioterapia piuede eliminar las células que se están multiplicando a causa de esta enfermedad, pero también ataca células que naturalmente tienen ese proceso, lo que debilita al paciente. Otros beneficios de la medicina personalizada son que prácticamente no hay efectos secundarios, ya que el tratamiento está diseñado con precisión, y que no se pierde tiempo en casos difíciles o confusos esperando que se produzcan efectos.

De ida y vuelta

Como explica el sitio especializado británico The Loadster, esta nueva práctica de salud implica logística de dos vías: no sólo se trata de que el medicamento llegue al paciente para quien fue elaborado, sino de trasladar las muestras a los laboratorios. Para todo esto, un factor decisivo es mantener todo el tiempo la cadena de frío.

Este tipo de medicamentos, elaborados a base de proteínas, son más sensibles a los cambios de temperatura y deben ser manejados entre 2 y 8 grados centígrados, sin importar dónde sean recolectados y a dónde deban ser llevados. Si bien estas condiciones son muy similares a las que deben cumplirse para el traslado de vacunas, el reto está en la necesidad de saber con precisión dónde están los envíos, tanto por la naturaleza personalizada del tratamiento como por el control de calidad.

El otro problema está en la privacidad de los datos recolectados y compartidos. Al tratarse de enfermedades graves, preservar la identidad de los involucrados es un factor decisivo para no afectar la confianza entre médico y paciente. Y a todo eso hay que sumarle que el procedimiento es costoso, por lo que la presión para que llegue bien y a tiempo es mayor.

Fuente: The Inight