La ciencia intenta redefinir la medicina

Buscan explicar las enfermedades desde la Teoría de la Evolución para avanzar en nuevos tratamientos.

La imagen de nosotros que nos devuelve el espejo es una mentira. No somos un ser humano del siglo 21. En realidad, somos un hombre de las cavernas que aún conserva rasgos evolutivos que nos enferman. Aún más: el 43 por ciento de nuestras células, en realidad, son bacterias.

A partir de la medicina evolutiva y el microbioma, los científicos están redefiniendo las enfermedades. En algunos casos ya han llegado a tratamientos exitosos como el trasplante de material fecal en pacientes con enfermedad de Crohn o colon irritable.

Randolph Nesse es profesor de psiquiatría de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) y unos de los impulsores de la medicina evolutiva. Fue uno de los principales conferencistas del evento científico Falling Walls que se desarrolló la semana pasada en Berlín.

“Pocos médicos aprenden biología evolutiva en las universidades. Tienen la visión de un mecánico al examinar el organismo. Nosotros queremos adoptar la visión de un ingeniero, que busca saber por qué el organismo funciona de una manera”, asegura.

Un ejemplo sencillo de mirar la medicina desde una perspectiva evolutiva es pensar cómo la tos o la fiebre en realidad son mecanismo de adaptación desarrollados por nuestro organismo para evitar problemas mayores. En el primer caso, eliminar materia extraña de los pulmones; en el segundo, aumentar la temperatura corporal para facilitar la destrucción de los patógenos.

Nesse cree tener una explicación de por qué la ciencia no encuentra una respuesta para el mal de Alzheimer. Esta enfermedad está asociada a la acumulación en las neuronas de una sustancia llamada beta amiloide. Estudios recientes demostraron que es un potente antibiótico. “No están allí por un error, seguramente tiene o tuvo una función útil para el organismo. Quizá esa sea la razón de porqué los fármacos que se han probado para evitar la formación de beta amiloide están fallando”, dice.

La medicina evolutiva también puede explicar por qué a veces dosis más bajas de quimioterapia aumentan la sobrevida de los pacientes. “La quimioterapia de dosis más baja no presiona tanto para que las células resistentes al tratamiento sean las únicas que sobrevivan. Con dosis más bajas, las células sensibles siguen presentes y la quimioterapia siguen funcionado”, explica. Ocurre lo mismo que cuando se utiliza mucho herbicida en un campo. Finalmente, las malezas resistentes dominan el cultivo.

La ansiedad también tiene un argumento evolutivo. En la antigüedad, era necesaria para que los seres humanos huyeran de un depredador. Es un mecanismo del que los seres humanos no podemos escapar. “Si se desencadena en el momento equivocado, genera un ataque de pánico. Pero si tenemos la sospecha de que se nos acerca un león, es el mecanismo más eficiente para huir”, señala.

Fuente: La Voz